es | en

“Si vamos a vivir más, tenemos que adaptar las infraestructuras a este nuevo tipo de vida”

Rafael Puyol, demógrafo, fundador del Observatorio de Demografía y Diversidad Generacional, presidente de la UNIR y presidente de honor de SECOT, comenzaba hablando de la prolongación de la vida activa y su impacto en la sociedad ya que el envejecimiento es un fenómeno más, es una conquista social que se retroalimenta ya que cada vez más las personas que llegan a cumplir los 65 años de edad, alcanzan después los 70 y 80 años.

Los desafíos y oportunidades del fenómeno del alargamiento de la vida humana se definen gracias a dos factores principalmente: Los mayores como productores y los mayores como consumidores. Es en este último donde entra en juego la Silver Economy.

Comparado con otros países europeos, el trabajo senior (de personas de más de 55 años) está creciendo en Europa; sobre todo en las mujeres y está muy enfocado al sector servicios que requiere menos esfuerzo físico y más intelectual.

La media laboral en Suecia alcanza los 42 años y la salida temprana del trabajo sigue un modelo nórdico más tardío frente a la situación española que sigue un modelo mediterráneo. La sociedad española presenta malas tasas junto con Italia o Polonia teniendo la tasa de empleo de las personas Senior más baja, lo que nos sitúa en una clara desventaja frente a Gran Bretaña, Suecia, Noruega o Alemania.

Aun así, si hay una ventaja en España según una encuesta de Eurostat: La cantidad de personas que quieren mantenerse en el mercado laboral en España es muy significativo, aunque las condiciones no sean precisamente favorables para este mercado potencial, o las empresas no puedan mantener a sus Seniors en el mercado laboral o haya también un grupo de trabajadores no quieran trabajar más allá de los 65 años.

Algunos datos revelan que el 86% de los seniors siguen trabajando a tiempo completo. El 80% siguen realizando las mismas tareas. El 70% no tiene un plan de formación para mejorar la calidad del empleado por parte de las empresas y el 90% carecen de un plan de actuación.

Solo un tercio de las empresas mantienen equipos intergeneracionales y sin embargo la renta está en los mayores de 55 años, por lo que debería haber más diversidad en las empresas tanto de origen, género y sobre todo la edad.

Rafael Puyol, ha recalcado como dice Mayte Sancho que “El futuro de la economía está en el pasado”. Las oportunidades que ofrecen los Silver en la economía se van a multiplicar significativamente.

El envejecimiento ofrece más oportunidades en todos los sectores y en el cuidatoriado, es decir, el papel desempeñado por varios sectores de la sociedad para cuidar a nuestros mayores.

“En el año 2033 habrá 3 millones de personas más con 65 años de edad”.

Los mayores no quieren morir fuera de casa y la mayoría tienen una vivienda en propiedad. Dos tercios de las viviendas en España no están adaptados para la dependencia y, sin embargo, todos vamos a acabar siendo dependientes, decía Iñaki Ortega, director de la Deusto Business School.

Jose María García Urbano, alcalde de Estepona destaca como fundamental la reordenación del territorio para dar muchas mas oportunidades.

No hay muchos proyectos en marcha sobre este tipo de residencias, aunque si haya propuestas y las que hay son de carácter privado y, sin embargo, no son empresas promotoras las que hacen estas consultas, si no particulares.

Su objetivo es promover un entorno amable en la Costa del Sol generando un plus de edificabilidad para aquellos territorios destinados a Senior Housing.

Mayte Sancho, directora de Planificación del Instituto Matía, debía responder a qué cambios se están dando en las necesidades de las personas mayores y los factores determinantes y cómo están cambiando.

“Hay que mirar desde una perspectiva global. Se están produciendo cambios en el papel del envejecimiento, pero las respuestas que se obtienen son propuestas del siglo pasado por parte de todos los sectores” – decía Mayte.

Los valores son distintos y por ellos es distinta la manera de concebir espacios. Los servicios de atención domiciliaria o los servicios residenciales se encuentran a caballo entre residencias de ancianos u hoteles, pero en ningún caso es “Casa” u “Hogar”.

Los ancianos desean viviendas y nosotros les ofrecemos una cosa u otra en función de su poder adquisitivo. A mayor nivel adquisitivo, acceden a un mejor espacio institucional, pero no a una “casa” por mucha mejora tecnología que sufran, por lo que debe haber un cambio en cómo entender el alojamiento cuando la población envejece.

Las personas que envejecen son un grupo muy heterogéneo y, sin embargo, las soluciones que se dan son demasiado homogéneas sin tener en cuenta que las personas no son todas iguales.

Hay que trabajar el concepto “vivienda” frente al de “Institución” a cargo de los servicios sociales y que, además, sean independientes, es decir, vivienda por un lado y cuidados por otro, luchando siempre contra los estereotipos de la inutilidad por la vejez.

Sergio Gálvez, director de Estrategias, Inversiones y Desarrollos Alternativos en AEDASexpuso las nuevas viviendas industrializadas de AEDAS. La demanda existe y ha existido siempre. En USA, 1.8 millones de viviendas ya están habilitadas acorde al Senior Housing. El capital es necesario, pero también existe y el apetito por ese negocio es intenso.

Falta la oferta por parte de la administración pública y sobre todo el operador, es lo que sí es escaso, pero es el momento idóneo para el Senior Housing.

Francisco Mangado, arquitecto y patrono fundador de la Fundación Arquitectura y Sociedad se enfrentaba a la cuestión sobre los cambios hay que realizar en el urbanismo y qué cambios de paradigma tienen que ver con la arquitectura. El sector inmobiliario debe seguir apostando por la renovación y la innovación en sus propuestas.

Cuando hablamos de tercera edad hablamos de algo de mucha diversidad, sobre todo económica y esto genera demandas y programas muy distintos.

La vivienda para Seniors es igual que la vivienda para jóvenes; es distinta y debe ser tratada con normalidad y especialidad. Se trata de ofrecer soluciones para la diversidad de demandas que existen, pero pensando en una estrategia integral para la ciudad, que pasa por el reciclaje y renovación de lo ya construido. Debemos plantear soluciones imaginativas como el aprovechamiento de la edificabilidad disponible en los centros de las ciudades o proponer acuerdo de colaboración público privada que permitan ofrecer viviendas a personas mayores o jóvenes en función de sus necesidades y posibilidades.

Compartir en:

Más noticias