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¿Cómo crear un espacio sin límites? Espacios para crear, emocionar y disfrutar. El equilibrio perfecto.

El pasado 4 y 5 de junio, la periodista Anatxu Zabalbeascoa. modero las tres mesas redondas en un evento exclusivo en el palacio las Alhajas en Madrid. Un evento en el que Knauf puso a disposición a los asistentes, la opinión de once profesionales con trayectorias destacadas en la arquitectura, el diseño, la acústica y las artes escénicas y gastronómicas.

Así inició el debate de la primera mesa de Room For Expression, el director de marketing de Knauf,  Pablo Maroto Millán.

Anaxtu, referente en el periodismo de las artes y la creación, en la primera mesa “ESPACIOS PARA CREAR” preguntaba por los motivos de los que depende una buena acústica.

Higini Arau, experto en ciencia y una referencia mundial en acústica arquitectónica no dudó en exponer la Teoría de la Reverberación de W.C. Sabine, explicando que la disposición del espacio condiciona la acústica de un lugar atendiendo al volumen de la sala construida y al uso que se le dará a dicha sala.

– ¿Se tiene en cuenta desde el primer momento?  Preguntaba la periodista.

“El tiempo de reverberación es el tiempo desde que se produce un sonido hasta lo que tarda en desaparecer. La acústica ocupa la totalidad de la arquitectura, igual que la totalidad del espacio. El sonido acompaña cualquier espacio, desde un baño a un auditorio. El silencio da miedo y no existe” decía Emilio Tuñón, arquitecto y catedrático en la E.T.S.A.M. apoyando a Higini quien concluía diciendo que “la acústica es absorción y aislamiento del sonido”.

– Cultura, edad, manías, experiencias… ¿tenemos cada uno nuestra propia sensibilidad acústica?

“La edad también influye. El nivel de decibelios que somos capaces de soportar en espacios públicos o privados varía debido a la edad”, decía Tuñón.

“Entonces, hay sonidos que necesitamos para vivir – defendía Anatxu – La gente está dispuesta a ahorrar en sonido y, sin embargo, las cosas que no se ven, generalmente son las más importantes”.

Antonio Najarro, director del ballet Nacional expuso que los sonidos también son una cuestión cultural y que, en España, la alegría está asociada a un volumen de ruido determinado. – “Yo soy de Málaga y en el País Vasco francés no hacen ruido en la playa. Eso me ponía triste porque para mí, no había alegría. Ahora, sin embargo, lo veo como un lugar de descanso”.

– ¿Diríais que la acústica es como la iluminación y que hay que acomodarla a los distintos usos de la sala? ¿Elegimos los electrodomésticos con los que acabamos conviviendo?

Hay espacios que necesitan silencio, decía Teresa Sapey, arquitecta italiana y diseñadora del garaje del Hotel Puerta de América. “Necesitas un margen de ausencia de ruido para por propia seguridad y poder notar la presencia de otro coche en movimiento u a otra persona. Sin embargo, hay otros espacios que incentivan la compra a través del exceso de ruido como los centros comerciales o las cadenas de fast food, en los que interesa que haya ruido”.

El ruido también hace compañía. En las casas en general, hay poca necesidad de silencio. Sin embargo, la acústica es el gran desconocido. “Es como la ropa interior, no la ves, pero se necesita – se sinceraba Teresa – Nosotros mismos aportamos ruido. ¿Debemos pensar en aislarnos aún más? El confort está en estar a gusto. Las tecnologías nos afectan, por ejemplo, el sonido de los dispositivos electrónicos cambia la concepción del espacio y no la limitan a cuatro paredes”.

– ¿En el ambiente de las artes escénicas, se os consulta sobre temas acústicos?

Antonio Najarro nos confiesa que sería imposible crear un espacio acústico perfecto para 40 bailarines, con zapatos específicos, castañuelas, cantos… “Necesitan un sonido dentro del escenario y otro completamente distinto para los espectadores. Yo presto especial atención a los movimientos coreográficos, el vestuario que les envuelve, los zapatos y los instrumentos. Todo emite un sonido”.

Si ha habido una evolución de la acústica a lo largo del tiempo, Higini defiende que es gracias al cumplimiento de los criterios necesarios y por supuesto, gracias a la evolución de la ciencia y de los materiales. “El primer anfiteatro griego, tiene una acústica perfecta, pero en el momento en el que un espacio es cubierto, entra en juego la teoría de la reverberación frente al sonido directo que recibía antes”.

 La segunda jornada comenzó con una sesión de networking en la que los invitados pudieron descubrir las soluciones acústicas de Knauf a través de un recorrido por la creatividad y variedad de techos acústicos Knauf, una experiencia de realidad virtual y un túnel acústico.

– ¿Te has parado a pensar en qué te fijas cuando entras en un espacio?, ¿qué recuerdas de un lugar?, ¿es lo mismo?

Así dio comienzo la segunda mesa de debate  “ESPACIOS PARA EMOCIONAR” sobre confort acústico de mano de Anatxu Zabalbeascoa.

Pablo Maroto recalcó que los sentidos juegan un papel importante para comprender los espacios.

“Desde Knauf queremos general valor añadido, crear sinergias entre el diseño, la acústica, el arte y la arquitectura”.

– ¿Es la acústica el gran descuidado? Preguntaba de nuevo Anatxu a los nuevos ponentes.

Ignacio Garcia Pedrosa, arquitecto y Co-fundador de ParedesPedrosa Arquitectos rompió el hielo: “La acústica ha tardado más tiempo en ser un requerimiento por parte de los usuarios en los espacios públicos. Sin embargo, cada vez vivimos en espacios mas públicos: hospitales, auditorios, restaurantes, plazas…Es necesario desmitificar la acústica”.

La parte técnica la aportaba de nuevo Higini Arau que, no dejada de lado a las salas sinfónicas, para comentar que es necesario que el sonido reverberante que pase por delante del sonido directo para que sirva como un sonido sinfónico. “Yo podría arreglarlo por millones de euros, lo haría mejor y con sentido común”.

María Pagés, como bailaora y coreógrafa señaló que uno de los requisitos a tener en cuenta en las deficiencias acústicas es el espacio “No es lo mismo la acústica del escenario y la acústica del espectador y por lo tanto hay que equilibrarlo. Hay tantas acústicas como oídos”. María coincidía con Antonio Najarro repartiendo un 50% del peso ya que la música en directo no solo transmite sonido, si no también emociones.

“El suelo es nuestro instrumento, la danza es música percusiva. Nos garantiza un buen sonido en los pies, e incluso es importante para nuestra salud física porque el numero de impactos que recibimos en los pies para emitir mas o menos sonido, afecta directamente a nuestra columna vertebral”.

Además, Isabel Lopez Vilalta, interiorista, recalcaba que no solo hay soluciones científicas, si no también intuitivas. “Para conseguir silencio en un pasillo de un hotel, pintamos las paredes de negro, pusimos papel absorbente en las paredes y moqueta en el suelo guiadas con luces led. El publico debe concienciarse en que es una gran inversión que a la larga funciona. Pero, lo primero – continuaba Isabel- es entender que también es un tema de salud, como decía María. ¿Cuántos de nosotros no nos hemos quedado afónicos al día siguiente después de hacer cenado en un restaurante por el volumen de ruido que había en él? Hay que pensar en protegernos acústicamente y proteger a los demás”.

Pero no debemos olvidar que “El silencio absoluto lo relacionamos con el vacío absoluto. El sonido y la luz nos hacen sentir vivos” concluía Ignacio García Pedrosa.

Con “ESPACIOS PARA DISFRUTAR” y una cita de Ryuichi Sakamoto, Pablo Maroto presentaba la tercera y última mesa.

El músico Sakamoto fue a cenar a su restaurante favorito y podía soportar el hilo musical que acompañaba su cena. No era un problema de volumen ni de ruido. Más bien era una desconexión absoluta entre espacio y sonido que le impedía aguantar ni un segundo más.  Escribió un mail al chef del restaurante:

“Me encanta tu comida, te respeto y amo este restaurante, pero odio la música”.

Sakamoto tenía un plan brillante: creó la banda sonora perfecta para su restaurante favorito. Una playlist que maridara con la luz, los colores, el ambiente y la comida del restaurante. El chef aceptó el ofrecimiento y así fue como el maestro logró volver a disfrutar del restaurante.

– ¿Hasta qué punto la acústica tiene que ver con la vida social?

El Co-Fundador de Stone Design, Cutu Mazuelos exponía que “El ruido social en una cultura u otra se interpreta de distinta manera, pero está claro que es uno de los ingredientes más importantes de la vida social”.

Patxi Mangado, arquitecto y patrono fundador de la Fundación Arquitectura y Sociedad; argumentaba que la acústica es un concepto sensorial, así como un manifiesto social por excelencia. “La misma persona asocia espacios ruidosos a una manifestación pública y lo acepta en mayor medida pese a que le disguste de la misma manera. Sin embargo, la contemplación en Japón está asociada al silencio. La sociedad responde a un tipo de persona, y ese tipo de persona, responde a la sociedad”.

Alexander Diaz Chyla, arquitecto doctorado en acústica arquitectónica titulaba: “la acústica consiste en diseñar emociones para sorprender. Yo les pregunto a mis clientes cómo quieren que suene su estadio de fútbol. El sonido es una herramienta de diseño cultural y depende mucho del espíritu del espacio. Por ello, los estadios de futbol no están preparados acústicamente como salas de conciertos.

Además, los asistentes pudieron conocer los detalles de la restauración acústica que llevo a cabo Alexander de la Biblioteca de Viipuri de Alvar Aalto. Un espacio polivalente y uno de los principales ejemplos del Movimiento Moderno.

“La sala no funcionaba porque estaba diseñada para ser compartimentada y no lo estaban haciendo”. Como las catedrales, debido al tipo de uso que se le ha dado a lo largo de la historia, la acústica también ha ido cambiando en estos espacios con el paso del tiempo.

Por otra parte, Nino Redruello, cocinero y socio propietario de Grupo La Ancha confesó que, para su sector, el 99% del problema de un restaurante es el silencio ya que se asocia con un restaurante vacío. “El silencio está asociado a la falta de éxito. El éxito está en el murmullo. Se puede introducir el concepto de ‘calidad’ en el subconsciente de los clientes de un restaurante a través del tratamiento del sonido.”

“El sonido que no controlas es el que viene de fuera”, apuntaba Patxi. “Pero si nos aislásemos tanto del sonido que viene de fuera, comenzarías a oír los sonidos de dentro como la puerta del baño o la cisterna. Para mí, las instalaciones vistas son un insulto a la acústica, por ejemplo” contrariaba Cutu.

Nino Redruello “Sin embargo, un espacio que me encanta por el bullicio es el Mercado de San Miguel.

Anatxu finalizaba la jornada sacando como conclusión que, por lo tanto, podríamos decir que hay una acústica para lo cotidiano y otra para lo excepcional.

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