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FORMAS – Javier Otazu

FORMAS

Javier Otazu – Septiembre 2020

Todos los momentos del día observamos formas. La más espeluznante: la pantalla. Un alumno de la ESO pasa 2.5 horas delante de una pantalla por cada hora de clase. Es algo terrible. Gran parte de la sociedad está aletargada. Las quejas y protestas de la situación económica, social y sanitarias se reducen a un clic de ordenador y una discusión de bar. Bueno, más que de bar, de terraza.

Las personas somos puntos encajados mediante nodos con más y más personas.

Los nodos se juntan mediante una línea recta. Somos más fuertes conforme más sólidos son estas líneas, las cuales se llaman segmentos. Esta idea vale para personas, empresas, ciudades, países. Unas pocas rectas nos empobrecen y nos hacen dependientes.

Uniendo tres puntos tenemos el triángulo. Hay muchos triángulos importantes. A nivel personal, nos sentimos equilibrados si somos coherentes con lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Una sociedad funciona si la sociedad civil, las empresas y los gobiernos están equilibrados. Los colores amarillo, verde y azul son las fuentes de la vida. Sólo tendremos futuro si naturaleza, economía y sociedad van de la mano. Vivimos a lomos del presente, pasado y futuro. Nuestro presente depende de cómo lo percibimos. Nuestro pasado, de los recuerdos de las experiencias vividas. El futuro, de nuestras expectativas.

Sí. Vivimos en una flecha. Cada uno de nosotros tiene una historia dentro de la Historia, esa suma de hechos creada durante miles y miles de años por miles y miles de millones de personas.

Miremos, pues, hacia adelante. Creemos, una forma de vida coherente con nuestra personalidad, nuestras habilidades y nuestras competencias. Debemos de ser conscientes de que sólo hay tres cosas que no vuelven atrás: la flecha lanzada, la oportunidad perdida y la palabra dada. Por eso debemos ser cautelosos.

Debemos mimar la forma más importante que tenemos: nuestro cerebro. Sí, nuestro cerebro. Tiene una propiedad tan asombrosa como olvidada. Se llama plasticidad cerebral. Los hábitos positivos de hoy (deporte, lectura, vida familiar o compromiso social) son nuestras virtudes de mañana. Los hábitos negativos de hoy (tabaco, televisión, alcohol, pereza) son nuestros defectos de mañana.

Podemos elegir la forma de nuestro cerebro: ¿no es maravilloso?

No es ese nuestro único poder. No es muy conocida la epigenética. Es una rama científica que explica las razones por las que se activan unos genes y se desactivan otros. Todo ello tiene que ver con unos genes saltarines traviesos llamados transposones. En conclusión, el entorno es más importante que la genética.

Un gran poder es una gran responsabilidad.

La responsabilidad del arquitecto es crear un entorno que implique equilibrio entre la economía, la sociedad y la naturaleza.

La responsabilidad del arquitecto es crear un entorno que emocione, enamore e inspire a las personas.

La responsabilidad del arquitecto es crear un mundo más sostenible y humano.

Estos días habéis fortalecido vuestra forma cerebral, vuestro punto personal, vuestra red de segmentos, vuestros triángulos internos.

Pero no olvidéis el último propósito. Es aprender a adquirir la responsabilidad del arquitecto.

“Estar preparado es todo” (William Shakespeare)

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